maría torróntegui  
 
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Realismo dulce

“…La selección incluye 35 óleos de pequeño y medio formato en los que la artista repasa sus temas iconográficos preferidos: el paisaje y la naturaleza muerta. El faro de San Sebastián, que se recorta nítido en la inmensidad del cielo, da paso a obras que combinan poesía y realismo.
Marinas de neto claroscuros y detalles arquitectónicos integrados en la naturaleza conforman unos paisajes personales y genéricos a la vez, que reflejan el íntimo sosiego de la artista. Una estabilidad interior, que se percibe aún más claramente en los atardeceres sanguíneos y las vistas urbanas nocturnas, en las que la ciudad pierde sus formas para convertirse en un magma quimérico, diseminado de minúsculos puntos de luz…”.

R. Bosco
El País, Mayo 2008

 


La poética de la pintora María Torróntegui

“…Torróntegui se caracteriza por el realismo poético, a la par que dulce y tranquilo, de sus composiciones. La ausencia total de abstracción en sus cuadros queda justificada por sus inicios artísticos en el mundo del trampantojo.… Los paisajes le gustan con alguna arquitectura, casi siempre faros. Torres de luz que dan un punto vertical a los amplios e inabarcables espacios llenos de aire y nubes que pinta María Torróntegui. En este punto admite su pasión por los cielos y, sobre todo, por las nubes. Cielos y nubes que también aparecen en las vistas nocturnas que muestra Barcelona…”.
Natàlia Farré
El Periódico de Cataluña "Exit", Mayo 2008

 

La luz corporeizada

“La obra de María Torróntegui es la sensualidad y esencialidad de una melómana, la de una poetisa que se dedica a pintar o, más bien diría yo, a corporeizar la luz, plasmándola en un soporte que tanto podría ser una partitura o una libreta de poemas. Tenue luz que cobra en sus manos una dimensión nueva que nos transporta al universo de las sensaciones aéreas, transformando de esta manera la percepción del paisaje, del bodegón o las flores, en un acto emocional íntimo y verdadero. Suavidad de colores que se ubican en la tela, eternizándose en el más amplio sentido de la belleza”.
Marila Gómez Alarcón
Revista Antiqvaria,2007

 

La tranquila dicción de María Torróntegui

“…tiene sensibilidad para apreciar todo lo que es natural- limones, lírios de agua,flores que nacen en los márgenes del camino- y entender la magnitud de un puerto comercial a través de la quietud azul del agua y las vibraciones en rojo de los contenedores.
La pintora va más allá de la estética que representa en sus lienzos. Hay unas armonías en el entorno que nos inducen a propiciar la estabilidad interior….”.

Josep M. Cadena
El Periódico.2006

 


El bodegón como acto íntimo

“Frutas y verduras, producctos del campo y de la huerta, junto con botellas y objetos de cristal, sirven a María Torróntegui para un ejercicio pictórico con el que supera a través de un acertado realismo las limitaciones que por lo general marcan la representeción formal.
La pintora no se queda en lo que ofrece la naturaleza, sino que da las claves que ayudan a recordar las sensaciones a través de las que adquirimos los conceptos de las cosas…..”

Josep M. Cadena.
El Periódico.2005

 



“María Torróntegui hace gala de dos maestrías: la del dibujo subyacente y la de la propia materia pictórica, bellamente conseguida por la luz y el color de sus óileos sobre tabla. Quizás el dominio del dibujo como base de sus cuadros se hace más visible en los paisajes, que tienen siempre una línea definida y neta, que se recrea en la delimitación de lo representado.Pero en las naturalezas muertas ocurre lo mismo bajo otra apariencia….
Jaume Socías Palau.
7DM,2005

 


"Un trabajo artístico,poético y realista a la vez,centrado fundamentalmente en los temas de naturalezas muertas con mesas sobre las que descansan tarros y frutas; alguna vez,libros y flores.Poesía y sensibilidad,virtudes que pueden ser muy femeninas,son expresadas con una técnica depurada,hecha luz y de colores contenidos, aplicados en planos en los que la pincelada es visible pero nunca agresiva…”.
Jaume Socías Palau.
7DM, 2003

 


"Un trabajo artístico,poético y realista a la vez,centrado fundamentalmente en los temas de naturalezas muertas con mesas sobre las que descansan tarros y frutas; alguna vez,libros y flores.Poesía y sensibilidad,virtudes que pueden ser muy femeninas,son expresadas con una técnica depurada,hecha luz y de colores contenidos, aplicados en planos en los que la pincelada es visible pero nunca agresiva…”.
Jaume Socías Palau.
7DM, 2003

 

“Suara hom es descubreix davant d’aquesta excel.lent mostra en la qual hom sent la bellesa,la copsa en tot moment i ensems sent el gaudi espiritual de la bellesa explicada a través del color. Penso que cal admirar molt detingudament aquesta mostra, saber copsar I sentir aquest gaudi de la bellesa a través de bell ofici de la pintura,color.
Josep Maresme I Pedragosa.
2003

 

"María Torróntegui nos describe un entorno de trabajo artístico y de bien asimilada cultura en el que los objetos representados siempre tienen sus propias finalidades y existen por sí mismos.Se les puede utiolizar, y de hecho así ocurre, pero la pintora les agradece lo que son y les tiene el respeto como compañeros de sus pensamientos".
Josep M. Cadena.
El Periódico. 2001

 

"El realismo de María Torróntegui se basa en una gran perfección técnica y en el empleo de un óleo sumamente tamizado, con colores suaves, luz no agresiva y una textura mate acentuada por el fondo de la tabla sobre el que se proyecta.
Estos detalles técnicos dan una acusada sensación de serenidad, acentuada por los temas,buscadamente humildes y sin embargo tan llenos de poesía como impregnados de comprensión y amor. En este sentido, la pintora nos hace sentir casi palpablemente la cercanía entrañable de unos potes caseros, de unos pocos libros, de unos pinceles o unas flores".
Jaume Socías Palau.
7DM, 2001

 

© maria torrontegui. 2008